De ‘expousinig’ por…

Madrid

La Casa Encendida

Inéditos 2016. Colectiva. Hasta el 18 de septiembre de 2016.

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Foto de Marco Montiel Soto de la exposición “Viaja y no lo escribas” comisariada por Carolina Jiménez en La Casa Encendida.

Son tres, tienen menos de 35 años y un presente y un futuro inevitablemente ligado al arte. Alberto Berzosa, con la exposición Madrid Activismos (1968-1982); Carolina Jiménez con Viaja y no lo escribas e Irina Mutt y la muestra Deshaciendo texto, son los protas de Inéditos, la XV edición de la convocatoria de La Casa Encendida dirigida a fomentar la inserción de jóvenes comisarios en los circuitos profesionales. Tras una ardua selección, el centro facilita a los elegidos la posibilidad de producir su primera exposición y editar un catálogo bilingüe del conjunto de la muestra. Gran aliciente gran.

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Guerra del pan (7 de agosto de 1976), fotografía anónima de la expo “Madrid Activismo”, comisariada por Aberto Bersoza.

Madrid Activismos (1968-1982), comisariada por Alberto Berzosa (Madrid 1982), ofrece un retrato del movimiento social y político que constituyó la oposición al régimen franquista desde finales de los años 60, disputando en Madrid un espacio político, dinámico y heterogéneo. Fue durante mucho tiempo clandestino, y, durante más tiempo aún, oculto por los relatos históricos hegemónicos. La muestra está formada por documentos, fotografías, panfletos y carteles que muestran los movimientos sociales de la época.  

Viaja y no lo escribas, comisariada por Carolina Jiménez (Madrid, 1983), con obras de Regina de Miguel, Christopher Kline, Haris Epaminonda y Daniel Gustav Cramer, Marco Montiel-Soto, Andrea Canepa, Alain Urrutia, Sonia Fernández Pan, Lucía Litjmaer, invita a dar un paseo por una serie de relatos posibles, lecturas sorprendentes en contra de lógicas convenientes y reúne a artistas cuyos planteamientos profundizan en torno a la idea de la narración como capacidad para intercambiar experiencias, proponiendo relecturas subjetivas de rituales, objetos o historias que están ahí pero pueden o necesitan ser recontados. El título proviene de un cuento apócrifo que Robert Derain atribuye a Rita Malú, según cuenta Enrique Vila-Matas en Bartleby y compañía.

Y finalmente Deshaciendo texto, comisariado por Irina Mutt (Girona, 1982), con piezas de Antoni Hervàs, Rafa M. Mota, Porpentine, LTTR, Alex Reynolds, LaRose, Ely Daou, Benjamin Forster, investiga sobre los usos y desvíos del texto en las prácticas artísticas, así como sus posibilidades performativas, indagando sobre diferentes formatos y estableciendo una analogía y deconstrucción entre texto y acto similar a la de cuerpo y género. Partiendo de las teorías queer planteadas por autoras como Judith Butler en Undoing Gender o por Eve Sedgwick en Paranoid Reading and Reparative Reading, que describen performatividad como proceso con el que se definen –y rompen– los límites de la identidad, Deshaciendo texto busca estas analogías entre las disidencias sexuales y los usos o lecturas no convencionales del texto como medio. Ambas estrategias –deshacer el género y deshacer el texto– se pueden entender como formas de resistencia personal y política a partir de los signos, invirtiendo o desplazando el orden conceptual hegemónico.

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I’m always going to be a student/ Siempre seré estudiante de Ely Daou (2015).dibujo sobre papel del proyecto “Deshaciendo texto” de Irina Mutt.

Jóvenes, talentosos y sobradamente preparados. Darán que hablar.

Museo Thyssen-Bornemisza

Hortus Conclusus. Colectiva. Hasta 2 de octubre de 2016.

Museo Thyssen- Bornemisza

La expresión Hortus conclusus aparece en el Cantar de los Cantares evocando al Edén, un jardín idílico, cerrado, creado por Dios para el hombre, del que posteriormente sería expulsado. El deseo de recuperar ese paraíso perdido fue el que impulsó su carácter poético y lo que le hizo perdurar a lo largo del tiempo. Desde las primeras representaciones medievales, basadas en la interpretación cristiana del relato bíblico, hasta la diversidad de tendencias artísticas del siglo XX, esta figura se ha ido revelando bajo diferentes facetas: las representaciones del Paraíso en el arte religioso, la pintura de jardines, que encontró su punto álgido en el siglo XIX con pintores como Monet, o la diversidad de bodegones que encontramos a lo largo de la historia de la pintura, tienen en común esa reminiscencia del jardín cerrado original, del Paraíso perdido.

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Museo Thyssen- Bornemisza

El Museo Thyssen-Bornemisza a través de una selección de 12 obras pertenecientes a sus fondos  presenta una instalación en torno a la figura literaria del Hortus Conclusus. Son piezas que muestran el eco de esta imagen en la pintura europea desde la Edad Media hasta el siglo XX. El recorrido comienza con La Virgen y el Niño en el Hortus Conclusus (c. 1410), de un autor anónimo alemán del siglo XV, que muestra la interpretación cristiana del Cantar de los Cantares representando a Cristo y a su Madre en un jardín vallado y rodeados por la fuente sellada mencionada en el poema y otras imágenes que simbolizan la virginidad de María y su papel como madre del Redentor.

Museo Thyssen- Bornemisza

La temática del hortus conclusus se mantuvo latente en el denominado género de jardines, que alcanzó su máximo protagonismo con la llegada del impresionismo, en el siglo XIX. Fue a partir de 1880 cuando algunos artistas dejaron de interesarse por la vida moderna para centrar su atención en la pintura por la pintura. En este contexto surgió la pasión por la jardinería, impulsada fundamentalmente por Gustave Caillebotte -a quien el Museo dedica este verano una exposición-, y llevada al máximo exponente por Claude Monet, quien construyó un amplio jardín que él mismo cuidaba y representaba en sus cuadros, como en La casa entre las rosas (1925). En este proceso, el jardín acabó convirtiéndose en metáfora de la pintura: cultivarlo era como cultivar la pintura misma. Fueron muchos los artistas que siguieron las huellas de Monet, entre ellos, el norteamericano Carl Frieseke cuyo cuadro Malvarrosas, pintado también en su jardín, se incluye igualmente en esta selección junto a Mujer con sombrilla en un jardín (1875) de Renoir o Tarde de verano (1903) de Emil Nolde, que nos remiten todos ellos a la imagen del paraíso cerrado.

MALLORCA

Sa Pleta Freda, Son Servera

Dolores Sampol: “Llavors”. Hasta el 6 de agosto de 2016.

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Uno de los papeles poéticos de Dolores Sampol.

mallorquina Dolores Sampol (1954) es de esa clase de artistas que sin un papel, un lienzo y algo, sea un lápiz, un pincel o una rama para dejar un rastro en ellos, no respira. Conozco su obra desde hace más de 30 años, o mejor dicho, conozco su obra de hace 30 años, y con los trabajos que presenta en la exposición Llavors (Semillas), descubro no solo que ha crecido, ha evolucionado en su plástica, sino que aún tiene mucho que decir. ¡Es un gustazo! En realidad es una doble alegría ya que el marco que acoge su obra, Sa Pleta Freda, en Son Servera, celebra su 40 aniversario, que son muchos años de supervivencia cuando hablamos de una isla en la que las salas y las galerías de arte florecen y se desvanecen cual margaritas en el campo.

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Otra de las semillas de Dolores.

La Sampol de hace tres décadas, más clásica y figurativa, seguía la estela de moda de entonces de la mayoría de los artistas de la isla -la tierra natal de un Miquel Barceló que arrasaba en el mercado- que se esforzaban en diferenciarse los unos de los otros. Ella, con una mirada amplia pero condicionada por la tendencia,  lo hacía con personajes, arquitecturas inacabadas, anacronismos y un cierto halo de ensoñación. En el trabajo de la Dolores Sampol de ahora, se percibe que la artista disfruta de una poética libertad de expresión. Se ha quitado esa especie de venda imaginaria de los ojos y ha rescatado las semillas más exquisitas de su antigua cosecha. Minimaliza y se centra en lo esencial.

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La exposición en Sa Pleta Freda, sin ánimos de ser una retrospectiva, sí da pistas de lo dicho ya que presenta una selección de distintas obras de proyectos anteriores que nos permiten observar la evolución de Dolores. Son 40 trabajos entre papeles y óleos. En cuanto a Llavors, el dibujo y el collage se compinchan con el papel y nos seducen con metáforas y aforismos visuales. Tres papeles sobre semillas otras semillas de jacaranda. El concepto semilla invita a reflexionar sobre el origen, desarrollo y el futuro, un acercamiento a la tierra y al planeta donde vivimos.

Barcelona

Fundació Setba

Setba Jove 2016. Colectiva. Hasta el 9 de septiembre de 2016.

Maria Coma - Setba Jove 2016
Fotografía de Maria Coma en la exposición Setba Jove 2016.

Todos los que exponen tienen menos de 30 años y la Fundació Setba, como lo viene haciendo desde hace casi una década les ha dado una oportunidad y una fuerte plataforma de lanzamiento. Setba Jove 2016 reúne los trabajos de escultura, fotografía, pintura y videoarte seleccionados en la IX convocatoria del concurso internacional de la institución.  Este años, además de los creadores de todas las escuelas de arte de Cataluña y también se han presentado artistas de toda Europa e incluso Latinoamérica.

Jonas Delgado - Setba Jove 2016
Pintura de Jonas Delgado.
Alessandra Graciela - Setba Jove 2016
Fotografía de Alessandra Graciela.
Núria Pons - Setba Jove 2016
Fotografía de Núria Pons.

Setba Jove da voz y una gran oportunidad a las jóvenes promesas de nuestro arte contemporáneo ya que, como en las anteriores ocasiones, algunas de las obras presentadas tendrán la oportunidad de ser adquiridas por los coleccionistas Lluís Bassat y Ernesto Ventós, mecenas del siglo XXI y también por la propia Fundació.

Juan David Henao - Setba Jove 2016
Escultura de Juan David Henao.

Para no perderles el rastro, las jóvenes promesas escogidas en Setba Jove 2016 han sido Juan David Henao y Manuel Jurado, en escultura; Maria Coma, Lucía del Castillo, Alessandra Graciela, Katarzyna Pacholik, Núria Pons y Eduardo Ruiz, en fotografía; Jonas Delgado, Adrià Gamero y Jesús Parras en pintura y Ester Gandía en videoarte.

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