De expousinig por…

SANTIAGO DE COMPOSTELA

Centro Galego de Arte Contemporánea

Antoni Socías Teoría e práctica do deserto. Hasta el 12 de junio de 2016.

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Calle Calamar. Díptico indivisible. Acrílico sobre tabla. Antoni Socías, 2011.

Ni Antoni Socías (Inca, Mallorca, 1955) ni sus obras son rumiables en un primer vistazo, porque en el momento en que nos topamos con ambas, sus sentidos  pueden estar cambiando. Pasional, racional y casi metafísico, el artista mallorquín es la batuta y todos los instrumentos de la exposición Teoría y práctica del desierto en el Centro Galego de Arte Contemporánea. No es una exposición antológica, tampoco una retrospectiva, sino más bien una radiografía de un artista difícilmente encasillable por ser inesperado incluso para sí mismo. Digamos que hace un tour en pequeñas zancadas por distintos hitos de sus vivencias y en consecuencia, también de sus obras.

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Escena Costumbrista: Ñus copulando. Antoni Socías, 1988
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CodorFreez. Acrílico sobre tabla, 2012. Antoni Socías.

“Habla de momentos conceptuales que se unifican, que crean procesos que se entrecruzan y que funcionan paralelos en el tiempo y en el espacio”, explica el autor. En este recorrido, en el se percibe un cierto deleite por las paradojas y el absurdo que camuflan una inteligente crítica social y política desde las pequeñas cosas, haciendo hincapié en la importancia de las actitudes en el día a día se exhiben obras de sus primeras épocas, como la primera fotografía que Socías expuso de 1987, pasando por revisión crítica de la representación de África y de lo africano en paralelo y con la colaboración del artista gambiano Caramo Fanta, hasta las más recientes, en las que el artista cuestiona sin parar el sentido y el significado de la obra de arte, estableciendo relaciones de fricción entre forma y contenido.

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Escena Costumbrista: Motoristas. Antoni Socías, 1992
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Autorretrato al modo frances´. Antoni Socías, 2013.

En Teoría y práctica del desierto se mezclan y dialogan la fotografía, la pintura, el objeto, la instalación o el vídeo, distribuidos por el doble espacio, en la planta sótano, en el espacio de proyectos, en la cantina y en la entrada del CGAC. Muchos de sus trabajos, incluso los pictóricos, tienen algo de performance que, en determinados momentos, surge en la importancia de los procesos y metodologías del desarrollo de trabajo, otras veces en una dinámica de escenificación seriada en que la presencia del artista es un autorretrato autocrítico que permite establecer un análisis social desde los resortes de un absurdo riguroso (no hay nada arbitrario o casual) que ilumina la realidad de otro modo.

Desierto geografico
Desierto geográfico (autorretrato en cuerpo de mujer), perteneciente al proyecto Desierto. Antoni Socías, 2007

El trabajo de Antoni Socias se renueva constantemente en el formal, por eso es imposible establecer un criterio de estilo reconocible provocando sentimientos de estupor y perturbación en el espectador. Él mismo lo reconoce: “Los recorridos a través de mi obra y las direcciones que puede tomar se me antojan —casi— infinitos, dada la cantidad de imbricaciones, relaciones, simetrías, paralelismos, concomitancias, auto-influencias, derivaciones y desarrollos paralelos o tangenciales que tienen lugar entre los diversos procesos que he ido generando a lo largo de cuarenta y cinco años. Si estuviera hecho de otra pasta, a estas alturas podría echarme flores a mí mismo, a tenor de la cantidad —y la calidad— de los asuntos que he logrado sacar adelante con evidentes —buenos—resultados”.

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Autorretrato con madre. Impresión digital. 2008. Antoni Socías.
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Autorretrato con hijo (Díptico indivisible) Antoni Socías, 2015. Grafito sobre maderas recicladas

MADRID

Galería Slowtrack

Andy Goldsworthy, Esperar. Hasta el 21 de mayo de 2016.84-11-b

Es probable que Andy Goldsworthy (1956, Cheshire,Inglaterra) aún no se resigne a no ser parte de la naturaleza, si bien lo es como ser humano, con su trabajo este artista, representante insigne del land art internacional, seguramente busca implicarse a fondo y sentir lo que sienten (supuestamente) la piedra, la arcilla, la madera, las hojas, la arena, el hielo o el agua que utiliza para realizar sus paisajes, ya sea en el Ártico, la selva tropical de Queensland en Australia, Rio de Janeiro, Moscú, Nueva York, el desierto de México, las montañas de la Provenza y de España o en las Colinas de Escocia, las obras efímeras (sus paisajes sobre el paisaje) que luego fotografía.136-14-bSlowtrack comparte con nosotros en su exposición Esperar esa implicación, tan poética como arriesgada de este creador afincado en Escocia. La muestra reúne sus últimos trabajos fotográficos y audioviduales y nos invita a ser cómplices del esfuerzo físico al que Goldsworthy se somete, su resistencia personal mientras el tiempo pasa y la soledad y la espera se vuelven compañeros de viaje: Caminar sobre nieve y barro, andar como un equilibrista más de cien metros sobre una cerca de alambre de púas  o resistir colgado sobre un árbol media hora son buenos ejemplos del trabajo perfomance y escultórico de este artista.23-14

La obra hecha en soledad apenas dura un instante y de ese mínimo momento nace una fotografía única, no manipulada, que se convierte a su vez en nueva obra en sí misma. Esperar habla precisamente de la espera (valga la redundancia) y el proceso que conlleva el pillar esos segundos irrepetibles.4-11-d

MADRID

Galería 6mas1

DesdecirseClara Sánchez Sala y Jan Monclús. Hasta el 21 de mayo de 2016.

Jan Monclús. Actually, I don't feel like painting anymore. 2015. oleo sobre lino. 38x46 cm
Jan Monclús. Actually, I don’t feel like painting anymore. 2015. oleo sobre lino.

Clara Sánchez Sala (Alicante, 1987) y Jan Monclús (Lleida, 1987) transforman en arte la conocida frase “Donde dije digo, digo Diego”, que suele utilizarse para rectificar una afirmación o Desdecirse, que es precisamente el título de la exposición de la Galería 6mas1. En el sentido textual de la expresión, la persona que la dice, por distintas razones, se arrepiente de lo que ha dicho, lo corrige, negando lo anterior. En los procesos creativos de estos dos artistas, de una manera más visual, descubrimos una buena parte de este afán (inabarcable) por identificar errores y, en definitiva, cuestionar las verdades que se nos presentan como absolutas.

Escribir es tratar de saber lo que escribiríamos si escribiéramos.Clara Sánchez Sala
Escribir es tratar de saber lo que escribiríamos si escribiéramos. Clara Sánchez Sala.

Carlos Copertone, comisario de la muestra, lo explica de otra manera: “En 2004 el grupo Astrud publicaba el tema Me desdigo dentro de su álbum Performance. El protagonista de la canción ideaba una artimaña para liberarse de los errores cometidos con su pareja: borrar todo lo dicho. La paradoja se produce al llevar hasta sus últimas consecuencias la estrategia, ya que al desdecirse de aquello de lo que previamente se había desdicho se sorprende repitiéndolo todo, y vuelta a empezar indefinidamente”.

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Detalle de una de las obras -menos puntiagudas de lo que aparenta- de Salas.

Desdecirse se desdice a través de pinturas, instalaciones en incluso postales intervenidas. La paradoja es clave en el hacer de estos dos jóvenes artistas. En el caso de Sánchez Sala, alicantina afincada en Madrid, nos hallamos ante un claro ejercicio de arqueología que toma como objeto de estudio los propios cimientos de la verdad científica, componiendo con sus despojos una realidad propia que se sitúa entre la metafísica y la ficción. Su propuesta formaliza las omisiones que derivan de la negación del saber establecido. Negar y tachar la verdad escrita en libros y bibliotecas enteras alumbra una personal colección de silencios como paisaje para ser explorado y nuevamente cuestionado.

Jan Monclús.The resistance on luc tuymans CMYK. 2015. oleo sobre lino. 46x38cm
Jan Monclús. The resistance on luc tuymans, 2015. Óleo sobre lino.

Jan Monclús, por su parte, dirige los mecanismos de negación a su propio oficio como pintor, tratando de hacer insignificante -y hasta invisible- su propia obra. Esta refutación le sirve para partir del error como proceso de creación, pero al tiempo que lo silencia, lo transforma en un motor que genera nuevos dispositivos. Su Actually, I don´t feel like painting anymore es una declaración de principios que incurre en las mismas contradicciones que el protagonista de Me desdigo, su afán de desdecir viene envuelto en nuevas capas que silencian pero cuya elocuencia requiere volver a desdecir.

Jan Monclús. The infinite brushstroke. 2016
Jan Monclús. The infinite brushstroke, 2016.

ATLANTA

High Museum of Art

Vik Muniz. Hasta el 21 de agosto de 2016.

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A Bar at the Folies-Bergère, después de Edouard Manet, de la serie Pictures of Magazines 2 (2012). © Vik Muniz/Licensed by VAGA, New York,

High Museum of Art de Atlanta, EEUU, ofrece una excepcional retrospectiva, con cerca de 120 fotografías, incluyendo muchos de los trabajos más recientes de Vik Muniz ((Sao Paulo, Brasil 1961). Junto a Adriana Varejão, Beatriz Milhazes y Ernesto Neto, este genial fotógrafo que Vive y trabaja en Nueva York y en Río de Janeiro, cual pelota de ping pong, integra el cuarteto de los pesos pesados del arte contemporáneo brasileño.

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Double Mona Lisa (mantequilla de cacahuetes y mermelada),de la serie After Warhol. © Vik Muniz/Licensed by VAGA, New York, NY.
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Leda and the Swan, después de Leonardo da Vinci, de la serie Pictures of Junk (2009). © Vik Muniz/Licensed by VAGA, New York, NY.

Muniz, considerado de los artistas más innovadores y creativos del XXI se crió en una favela y hoy sus obras se cotizan en cientos de miles de dólares y forman parte de las colecciones de los museos más prestigiosos del planeta. Reconocido por sus collages de materiales nada convencionales -azúcar, salsa de tomate, basura, recortes de revistas, chocolate, juguetes, mermelada o diamantes-, recrea historias, generalmente de imágenes icónicas reconocibles, que luego inmortaliza con su cámara. Sus fotos, a las que él considera “delirios fotográficos”, hacen referencia a  la cultura popular y la historia del arte, al tiempo que desafían la clasificación fácil y buscan la participación del espectador. En sus trabajos más reciente utiliza microscopios electrónicos y manipula los microorganismos para dar a conocer lo conocido y lo que no lo es tanto, en espacios que normalmente son inaccesibles al ojo humano.

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Picking Flowers in a Field, después de Mary Cassatt, de la serie Pictures of Magazines 2 (2012). © Vik Muniz/Licensed by VAGA, New York, NY.
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Sandcastle #10, de la serie Sandcastles (2014). © Vik Muniz/Licensed by VAGA, New York, NY

Nacido y criado en la favela de Jardim Panamericano, primero se interesó primero por la publicidad, luego por el teatro y la escenografía, más tarde por la literatura y la filosofía. Antes de dedicarse a fotografiar sus delirios, Vik Muniz fue fue escultor, pero el arte no estaba entre sus sueños de adolescente, digamos que la casualidad le llevó a ello. A los 22 años, al intentar mediar en una pelea callejera recibió accidentalmente un balazo en la pierna.  Para evitar una denuncia, el agresor pagó sus silencia con una suculenta suma de dinero. Con él pago un billete de avión y aterrizó en Nueva York. Así comenzó todo.

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Autorretrato como un Oriental, después de Rembrandt, de la serie Pictures of Junk (2005). ©Vik Muniz/Licensed by VAGA, New York, NYA.
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Liver (Hepatocytes) Cell Pattern 1, de la serie Colonies (2014). © Vik Muniz/Licensed by VAGA, New York, NY.

“Detesto el arte que le dice a la gente qué es lo que está viendo, qué es lo que tiene que pensar. Para mí, el artista crea situaciones, algunas más personales, otras con un significado más universal, pero de cualquier modo crea una relación entre la obra y el espectador. Quiero que los espectadores tengan con mi obra relaciones intensas, complejas, profundas”, comentó en alguna entrevista. Ahí queda.

 

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